jueves, 31 de enero de 2013

Los cinco minutos de la Madre Teresa. Enero 31



La Madre Teresa visitó Roma varias veces, y cada vez que le era posible visitaba al Papa, hacia quien demostraba un particular respeto y afecto. Ella le hablaba de sus planes, pidiéndole consejo y aprobación. Uno de sus proyectos, a ejemplo de su santa patrona, Teresa de Lisieux, fue la adopción espiritual de todos los sacerdotes católicos por parte de un convento de monjas contemplativas. La Madre Teresa creía que esto motivaría mayormente a los monasterios a orar y ofrecer sacrificios por los sacerdotes.
 El Papa Juan Pablo II la escuchó atentamente y luego dijo con una sonrisa: Yo también soy un sacerdote, Madre. ¿Tendría a alguien que me adopte?
       La Madre Teresa le respondió rápidamente volviéndose hacia la Hna. Nirmala (quien ahora ocupa su cargo), le pidió que adoptara al Papa.

miércoles, 30 de enero de 2013

Los cinco minutos de la Madre Teresa. Enero 30



Acto de Consagración a María,
para saciar la sed de Jesús.

María, Madre de Jesús y Madre mía, movida por un ardiente deseo de vivir en unión contigo, la mayor que sea posible en esta vida, para estar segura de estar cerca de tu Hijo, y con tu ayuda descubrir el misterio de su sed, prometo ser fiel a este acto de consagración del modo más generoso del que soy capaz y contando con tu ayuda.
Desde que Jesús sobre la cruz me entregó a ti, te acepto como mi propia madre. Y desde que Jesús te entregó a mí, tómame como tu hija. Te confío mi vida y todos mis actos, para que compartas tu vida y tu corazón conmigo. Actúa sobre mí y sobre todo lo que me pertenece, sea material sea espiritual, para que, como una madre, nutras en mi interior la sed de Jesús.
María, dependo de ti completamente, como un niño con su madre, para que a cambio tú dispongas de mí, me protejas y me transformes en Jesús. Que la luz de tu fe disipe las tinieblas de mi mente, que tu profunda humildad ocupe el lugar de mi orgullo; que tu contemplación reemplace a las distracciones de mi imaginación. Y que tus virtudes tomen el lugar de mis pecados. Guíame hacia lo más profundo del misterio de la cruz para que compartas conmigo tu experiencia de la sed de Jesús.
Purísimo corazón de María, permíteme entrar en tu corazón, para compartir tu vida interior. Tú que ves y conoces mis límites, ayúdame a hacer «lo que Jesús me diga», para que mis deseos humanos se conviertan únicamente en sed de Dios. Anhelo descubrir, saciar y proclamar la sed de Jesús, pero conozco demasiado bien mi debilidad, mi nada, mi pecado. Madre, que este acto de consagración a ti sea en mi vida la fuerza secreta a través de la cual dispongas de mi para saciar completamente a tu Hijo. Que ésta sea mi única alegría…y que tú seas la causa de esta alegría.
Mi dulce Señor, yo saciaré tu sed de almas con mi amor ardiente, todo lo haré por ti. Mi cáliz estará lleno de amor, de sacrificios hechos por amor a ti. Saciaré eternamente tu sed.

Los cinco minutos de la Madre Teresa. Enero 29



(Del diario de la Madre Teresa, 1949).

       Hoy, mi Dios, ¡cuánto me tortura la soledad! Me pregunto por cuánto tiempo mi corazón tendrá que sufrir por esto. El P. Bauwins sj, sacerdote de la parroquia de Santa Teresa, vino a bendecir la casa. Durante la bendición no podía parar de llorar. Todos los presentes veían mi debilidad. Mi Dios, dame coraje y la templanza que necesito para luchar sola. No permitas que retroceda después del sacrificio que he hecho con mi opción libre y convencida.     Inmaculado Corazón de mi madre, ten piedad de tu hija. Por amor a ti, quiero vivir y morir como una Misionera de la Caridad.